Muchas veces nos sentimos con pocas ideas para desarrollar algún trabajo y lo primero que pensamos es encontrar la respuesta afuera en algún lado: Necesitamos inspiración para crear. Pero ¿realmente se llega a crear algo con inspiración? Teniendo en cuenta que crear significa producir algo de la nada, entonces estaríamos hablando de inspiración para reciclar tal vez. Entonces ¿es un error haber llamado creativo a cualquier dotado de ideas que hayamos conocido alguna vez?
Si recordamos sus características o sus obras no queda duda que fueron pioneros o por lo menos eso se piensa. A menos que la gran idea haya surgido de alguien más. ¿Y de dónde surge la gran idea? Del inconformismo. Gran parte de la creatividad o de la historia del hombre se debe a esto. Ante un problema, se requiere de una solución y para llegar a ella, se necesita de una idea.
Cuando nos encontramos en una situación similar, tenemos dos maneras probables de reaccionar. Buscamos la solución al cual alguien recurrió para un problema parecido al nuestro o nos damos un descanso. Esta última no es una tan mala idea desde luego. No descansamos para olvidarnos de lo que tenemos pendiente sino para reflexionar sobre la situación. La soledad nos da la tranquilidad que se requiere para ordenar nuestras ideas o incluso acordarnos de pequeños detalles que podrían resultarnos útiles. Entonces cogemos lo que tengamos al alcance para inmortalizar nuestras ideas, un papel, una grabadora, una cámara. Quizás no sirvan todas nuestras ideas pero el ejercicio de proyectar nuestras ideas a un plano físico, conceptualizar una idea a una palabra o imagen, ya reluce parte de nuestro potencial creativo.
Muchas veces oímos que para ser un buen músico, hay que escuchar infinidad de géneros musicales. Que para ser una buena diseñadora de moda, hay que ver muchos desfiles. Que para ser un buen cocinero, hay que probar comidas de todo tipo. En parte es cierto, al menos sirve para reciclar ideas. Pero si uno combina lo que escucha, ve o hasta come, pueden surgir más ideas de lo que uno se imagina. Mejor aún si a dicha mezcla se le añade no solo una variedad de gustos, sino también una variedad de rutina.
Hoy en día se puede especular que es difícil ser creativos cuando otros llevan la delantera. Probablemente no se pueda reinventar un carro o volver a pintar un cuadro famoso causando la misma admiración, pero los tiempos cambian y surgirán problemas para lo que necesitemos encontrar soluciones.


